lunes, 11 de octubre de 2010

Cati Serrà




Ya la destacamos, en la anterior edición de EL EGO, y en ésta edición la confirmamos, como una apuesta segura dentro de la moda española.

Inspirada en lo más hermoso y sensible de la naturaleza, su colección, es como el fluir tranquilo y sosegado de las aguas. Sus prendas, volátiles y etéreas, emulan el movimiento sosegado de las aguas, y colores nos transportan hacia lo más sutil y delicado de la naturaleza.

La colección destaca por un equilibrio basado en el esencia de la naturaleza, por sus cortes, colores y movimiento en sus prendas. Muy acertada en la elección de los tejidos utilizados pues éstos han logrado que la prenda aporte con gran sencillez justo lo que la creatividad del diseñador buscaba transmitir a cada una de sus composiciones. Destacar también sus complementos sencillos pero contundentes que aportan un empaque final muy acertado a toda su colección.

En su anterior colección, ya señalamos la dualidad de sus obras y, en aquella ocasión, nos sorprendió con prendas unisex. En en esta ocasión, también aporta a sus composiciones esa dualidad pero de un modo más natural, tal vez, como el que se nos presenta en la propia naturaleza.

Muchas de sus propuestas se dirigen al público masculino, lo cual sorprende en parte, pues las pasarelas en general no hacen apuestas arriesgadas sobre el género masculino. En su caso, muchas de sus composiciones se enfocan en realzar la belleza masculina con gran naturalidad y sencillez. Presentando una colección masculina inmersa en lo natural, destacando la pureza en formas, la vaporosidad y el movimiento con sus prendas y, con sus acertados colores, aporta ese equilibrio que, a modo de broche final, presenta la naturaleza en su dualidad entre lo masculino y femenino.